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Faltan pocos días para que termine el 2020, un año que nos deja una serie de sinsabores, no solo en Venezuela, sino también en el resto del mundo. La pandemia ha transformado nuestra realidad, nos ha demostrado lo vulnerables que somos como sociedad, más cuando la naturaleza reclama sus espacios para sobrevivir ante la depredación que hemos cometido.

Cuando iniciamos este proyecto, lo hicimos ante la preocupación que teníamos por el rumbo que estaba tomando el país: la compleja crisis se profundizaba, aún más, ante la llegada del COVID-19; ante esto el liderazgo político se enfocó en sus dogmas y no en las necesidades del ciudadano. Nuestro norte fue y, es todavía, la búsqueda de un entendimiento nacional que contribuya a aliviar la crisis de millones de venezolanos, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Hoy muchos venezolanos festejarán estas fechas con la distancia de sus familiares o el dolor por la pérdida de seres queridos, producto de la pandemia, o empujados a arriesgar sus vidas para cruzar las fronteras. En este caso particular no podemos ser indiferentes ante lo ocurrido en Güiria, cuando un grupo de venezolanos buscando un mejor futuro, ahogó sus aspiraciones en el mar.

Tampoco podemos ignorar la situación de miles de presos, que por cuestiones políticas, hoy se encuentran tras las rejas; el mejor gesto que puede hacer el gobierno nacional en estos momentos, es su liberación inmediata y que puedan abrazar a sus familias con el sabor de la libertad plena.

Es momento de dejar a un lado las diatribas estériles, hoy Venezuela reclama un consenso real, que avance en la búsqueda de un mínimo de acuerdos que pueda ayudarnos a superar la crisis y brindar asistencia a las familias que hoy pasan necesidad.

El gobierno de Nicolás Maduro y el interinato de Juan Guaidó, han demostrado una incapacidad para reconocer los hechos y no han realizado las gestiones necesarias para rescatar la institucionalidad y estabilizar la nación.

A pesar de este desolador panorama, nuestro deseo es recuperar en estas fechas la esperanza, esa que nos impulsa a trabajar por la reconstrucción del país, y nos conecta con la necesidad del otro; para nosotros, el mutuo reconocimiento de las partes es el punto de partida para avanzar en los temas neurálgicos que han profundizado el sufrimiento de tantos venezolanos.

Antes de despedirnos, queremos cerrar con la frase del cardenal Baltazar Porras:

Se hace necesario el concurso de todos, sin exclusión, para recuperar a Venezuela

Es el reto del 2021.

Hagamos lo necesario para lograr el encuentro, entendimiento y la unión de todos los venezolanos.