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Se nos va febrero del 2021 y en Venezuela seguimos entrampados en la peor crisis política, económica y humanitaria de nuestro país. Cientos de compatriotas ante la pérdida de la esperanza en ver un futuro mejor, siguen huyendo de esta catastrófica situación por las trochas y zonas fronterizas de nuestro territorio con Colombia y Brasil, sin descartar la aventura marítima y peligrosa por la fachada Caribe.

Hechos dantescos como el acaecido en Mérida, donde José Javier Herrera, un ciudadano como millones en Venezuela, empleado público del Fondo para el Desarrollo Integral del Hábitat y Vivienda del Estado Mérida, se quitó la vida ahorcándose y dejó un escrito indicando que no aguantaba más la situación y llevaba tres días sin comer, evidencian lo que se observa a diario en las calles del país, ciudadanos que deambulan tratando de resolver el día a día, con un salario mínimo de menos de un dólar y donde un bollo de pan francés ronda los 0.80 centavos de dólar… y sí, porque en la tierra de Bolívar, del Libertador de América, de la mal llamada “Revolución Bolivariana”, en la economía real, sino tienes “verdes”, no vives.

En medio de esta situación, la administración de Nicolás Maduro endilga todas las responsabilidades de la crisis económica y social a las medidas unilaterales, al bloqueo del imperialismo norteamericano y europeo. Hoy, en una campaña agresiva de medios del Estado y algunos acólitos, se intenta validar esa tesis a través de un informe preliminar elaborado por la Dra. Alena Douhan, relatora de Naciones Unidas y quien estuvo este mes en Venezuela a fin de evaluar el impacto de dichas sanciones y medidas unilaterales, intentando justificar una debacle que es estructural y que tiene otros orígenes y mencionaré solo un ejemplo; el informe señala que Venezuela tiene congelados más de 6.000 millones de dólares en Bancos de Estados Unidos, Europa y Reino Unido.

Si bien esto es cierto, solo con mencionar la “pequeña” fortuna reconocida al teniente Alejandro Andrade (conocido como el tuerto Andrade por un incidente de la vida) al ser detenido en Estados Unidos, la suma alcanzó la cifra de 3.000 millones de dólares… ¡Si queridos lectores! Un solo hombre reconoció tener la mitad de lo congelado por estos perversos países que tienen pasando penurias a millones de venezolanos. Un solo dato que eriza la piel, porque al indagar más allá, son cientos de miles de millones que se han despilfarrado, malversado, robado. Así que a otro perro con ese hueso.

La población no es tonta o como dicen coloquialmente, el Pueblo NO ES PENDEJO… Se sabe que las sanciones, medidas unilaterales o como se les quiera llamar, no son las causantes de la debacle de la Nación. Son los vicios heredados, la corrupción, la malversación, el nuevo riquismo opulento que hoy se viste de rojo y se pasea por Las Mercedes, el Humboldt, Los Roques y se molesta con la prohibición de entrada a ciertos países, porque para eso el imperialismo y la Plaza Mayor de Madrid no son malos. Increíble como la corrupción adeco/copeyana se quedó en pañales ante este fenómeno moderno, que le vendió al país luchar contra ese cáncer y resulta, que hizo metástasis en todo el cuerpo social. A mis panas más cercanos les digo que son las propias granadinas… blancos por dentro y rojo/rojitos por fuera.

Un hecho si es innegable y está evidenciado en ese informe de la Dra. Alena Douhan se comparta o no; Las sanciones exacerbaron la crisis. La hicieron evidente, aceleraron el colapso que ya venía en camino. Eso sí es cierto. Así como se aceleró la era digital con la Pandemia del COVID 19 y aquello que se veía lejano, como el teletrabajo, la telemedicina, etc llegó más rápido de los esperado en 2020, la restricción de fondos (los pocos que quedaban en la olla, porque basta con ver como las Reservas Internacionales se las fueron raspando desde el 2013 y no había sanciones), las limitaciones de accesos a créditos, etc hicieron colapsar la propuesta económica de la administración de Maduro, por más que todos los años prometía el milagro esperado, la recuperación, etc. y se lo llevó por los cachos el dólar “criminal”, los precios y la privatización de los servicios públicos. Hoy según Maduro “Gracias a Dios existe el dólar, es una válvula de escape”… claro, para los que tienen como ellos, porque para el ciudadano de a pie, un dólar es su sueldo mensual.

Por eso las sanciones o medidas unilaterales siempre serán el mejor salvavidas para quienes hoy administran lo poco que queda de República. Porque justifican su incapacidad, su inoperancia, porque esconden sus negocios y motivado a la falta de transparencia, aparecen de la nada dólares, inversiones, nuevos empresarios, productos y pare de contar. Más me sancionas, mejor. Te expulso a tu gente y así seguiremos en ese círculo vicioso, que beneficia a quien se hace la víctima. Y algo que es también evidente y probado en la historia mundial, las sanciones no generan los resultados esperados asociados a cambios de gobierno o regímenes, sino, vean a Cuba.

Evaluar la eficacia de estas medidas es imperativo por parte de la Comunidad Internacional, pues si pueden servir, sobre todo para el caso actual de Venezuela, como mecanismo para avanzar en una solución democrática, en manos de la población y son elecciones libres, con condiciones, con observación internacional, sin el ventajismo de los últimos años donde el mismo gobierno arrebató de hecho (y según de Derecho) hasta las tarjetas de otroras aliados como el PPT, o lo que es peor aún, calificar al Partido Comunista de Venezuela de “hacerle el juego al imperialismo”. Sanciones por condiciones sería mi propuesta.

En el caso contrario, entre sanciones y expulsiones, el gobierno seguirá manejando su estrategia de hacerse la víctima, nuclear a quienes aún creen en ese discurso (que cada vez son menos) y seguir ganando tiempo. Pero nada es eterno en el Mundo y la realidad agobiante del venezolano de a pie, en algún momento con la conexión real de la diversa oposición venezolana (torpe en muchas ocasiones), permitirá que la Comunidad Internacional interprete adecuadamente los pasos, para quitarle los argumentos a uno de los peores gobiernos en la historia republicana de Venezuela.

Como comentario final, lamento mucho la expulsión de la Embajadora Isabel Brilhante Pedrosa, diplomática portuguesa que ya había estado en Venezuela representando a su Nación y en esta ocasión, a toda la Comunidad Europea, diversa pero democrática, donde el mismo gobierno de Maduro tiene relaciones e incluso, defensores. Una lastima por su capacidad, humildad, respeto a la diversidad política, una diplomática prudente, como debe ser, sumando y trabajando por un país donde siempre será bienvenida y espero, que sea pronto.

Alejandro Sauce es politólogo egresado de la UCV con Máster en Comercio Internacional e Integración de la Universidad de Montevideo, Uruguay; y Máster en Marketing en la Universidad Politécnica de Cataluña, España. Actualmente es parte de la directiva del Movimiento por la Democracia e Inclusión (MDI).

Fuente: Punto de Corte

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