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Tal como lo había anunciado en mi artículo anterior titulado el plato está servido, ya andan circulando los ataques y descrédito buscando desprestigiar a los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral. Siempre hay un minúsculo grupo radical de la oposición, que cree que la aniquilación del chavismo-madurismo debe ser por la vía de la fuerza y no la electoral.

Son los mismos que decían que el problema era Tibisay Lucena, que el organismo electoral que organizó las elecciones de 2020 era ilegítimo por no haber sido escogido por la Asamblea Nacional, tal como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el tercer párrafo del artículo 196:

«Los o las integrantes del Consejo Nacional Electoral serán designados o designadas por la Asamblea Nacional con el voto de las dos terceras partes de sus integrantes…»

Resulta que estos “opositores radicales” fueron complacidos: Tibisay ya no está, la directiva organizadora de los comicios del 6D de 2020 se fueron a sus casas y, en mayo de este año, la Asamblea Nacional renovó las autoridades electorales. Aun así, siguen pregonando la ilegitimidad y subordinación al gobierno de Nicolás Maduro de los integrantes del Poder Electoral.

Estos mismos personajes, habían vendido como la panacea la consulta popular convocada por la Asamblea Nacional saliente y el llamado gobierno interino de Juan Guaidó, entre el 7 y 12 de diciembre, como respuesta y rechazo a las elecciones parlamentarias del mismo año.

Sin embargo, todo el mundo sabe que de ella sólo queda en las redes y en los medios impresos el recuerdo de un salto a la nada. Tan es así que parte de quienes llamaron a la abstención han entendido que no habrá cañones, intervenciones ni nada que se le parezca para sacar del poder al madurismo; por eso, han anunciado su participación para las elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre. La otra parte sigue en la obstinación.

Nuestro secretario general de Unidad Visión Venezuela, diputado Omar Ávila, en su artículo que tituló «Seguimos siendo mayoría«, fue claro al señalar que:

«El problema no es el CNE, somos nosotros que debemos entender que la abstención lo que nos ha traído es más desgracias…»

Y es precisamente la nueva campaña abstencionista que se avecina, lo que debemos combatir. Quienes promueven el desánimo electoral evidentemente son minoría; pero debemos reconocer que su aparato propagandístico es superior al de la oposición democrática.

Desde ya debemos contrarrestar los ataques al CNE con estrategias que conlleven al rescate de la confianza en el voto, esa no debe ser tarea de una persona u organización política, todos debemos tomar las redes sociales, medios de comunicación como la televisión, radio y medios impresos replicando los avances que en materia electoral se han alcanzado. Es necesario quitar del subconsciente del indeciso, que normalmente termina absteniéndose, tantas mentiras referente al sistema electoral y a quienes no confían en él.

Vuelvo a citar al diputado Ávila, cuando mencionaba los avances que se han logrado:

«…ya no existe la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y tenemos nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), aunque la parcialidad, fanatismo y ceguera de algunos no les permita ser objetivos, se debe reconocer que es el mejor de las últimas dos décadas».

Concluyo con estas palabras repetidas mil veces: sólo unidos, organizados y una maquinaria bien entrenada que cuide los votos en los centros electorales, se pueden tener esperanzas ciertas de ganar como en el 2007 o el 2015. El problema no es el CNE, somos nosotros.

Manuel Figueroa es abogado, periodista y profesor universitario. También es secretario de organización de Unidad Visión Venezuela en el estado Sucre.

Unión por Venezuela es un espacio plural e independiente, donde promovemos el debate de diferentes ideas, por tal motivo compartimos múltiples análisis y opiniones, que no necesariamente representan nuestra postura oficial.