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Concebir la figura de un líder en nuestro contexto actual supone un ejercicio de observación profundo que amerita, más que el análisis discursivo y la comprensión de posturas ideológicas, la evaluación de la calidad humana reflejada en sus acciones. Y aunque ya sabemos que en política “todo se vale”, cuando se trata de la generación de relevo de un país en ruinas, la apuesta por los valores cívicos y democráticos, que promueven la representación política como una función de servicio público, ha de ser la carta ganadora. Una muestra de esas acciones que vencen la sombra y lideran ideas con propósito es lo que sigue

El periodo marcado por la pandemia de COVID-19 ha demostrado que la crisis que atraviesan las universidades públicas venezolanas no responde directamente a la ausencia de estudiantes y profesores en sus aulas y pasillos, sino a la existencia de un problema estructural que recae sobre la irresponsabilidad política a nivel gubernamental y la incuria administrativa de autoridades corroídas por el paso del tiempo. Y es que ningún concepto justifica la evasión de responsabilidades, sobre todo por parte de quienes han sido electos para desempeñar cargos de representación pública donde la prioridad comienza y termina en la gente.

Para la fecha, ha transcurrido más de un año desde que el movimiento estudiantil celebró elecciones para renovar sus filas a lo largo y ancho del territorio nacional. También desde que la amenaza del TSJ, sentencia tras sentencia, ha buscado vulnerar la autonomía universitaria en Venezuela [1]. A esta situación que golpea a la universidad venezolana hace más de una década, se suma hoy la coyuntura desatada por la pandemia, donde la educación a distancia se ha convertido en un reto y la brecha de desigualdad social en todos los niveles educativos parece expandirse con fuerza, debido principalmente a factores como el colapso de los servicios públicos y el desmejoramiento progresivo de la calidad de vida del venezolano.

Hasta este punto hemos conocido una situación de emergencia que versa sobre asfixia presupuestaria, espacios abandonados y techos en el piso; también alude a salarios miserables, vandalismo, irresponsabilidad política, límites burocráticos y derechos vulnerados, pero en todo este tablero de ajedrez nos sigue faltando algo: los jóvenes, especialmente quienes tienen sobre sus hombros la responsabilidad de ejercer roles de liderazgo ahora mismo y contra todo pronóstico.

Inspirar a otros, propiciar el consenso, fundar las acciones sobre la base del respeto, afrontar los errores con transparencia y trabajar en equipo son parte de las características que, inspirados en Mandela, son imprescindibles en todo buen líder.

Compromiso e irreverencia

Marysabel Centeno, estudiante universitaria, actual consejera de la Escuela de Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela y coordinadora general del Movimiento Ucvistas Comprometidos con Venezuela (@MovimientoUCV) (@marycentenol), comparte su visión sobre lo que significa ser un representante estudiantil en nuestro país hoy:

Ser representante estudiantil no solo implica una gran responsabilidad, sino también un gran compromiso. En medio de la coyuntura actual que vivimos por la pandemia nos tocó reinventarnos como al resto de los sectores de la sociedad civil y seguir dando la cara por la universidad aun desde nuestros hogares […] La pandemia nos ha permitido explorar oportunidades que quizá en otro contexto no hubiésemos considerado.

Desde su responsabilidad como consejera de Escuela ha estado haciendo seguimiento de las evaluaciones y la dinámica académica que los profesores han establecido con sus alumnos para hacer frente a la contingencia. También menciona que el trabajo conjunto con el resto de los dirigentes estudiantiles, más allá de la Escuela que representa, ha sido clave en el desarrollo de propuestas y la realización de actividades virtuales como foro-chats y transmisiones en vivo desde las distintas plataformas digitales, para brindarle al estudiantado contenidos alternativos que van desde temas como la COVID-19 y su impacto sobre la dinámica económica, social y política hasta los más sensibles relacionados con el manejo de las emociones y el estrés, tan importante en estos momentos.

La situación de las universidades en el interior del país no se aleja demasiado de la realidad, por el contrario, se agudiza en tanto más lejos se encuentran de la capital. Juan Ángel González, estudiante universitario, actual secretario general de la FCU-UC Núcleo Aragua (@juanfcu), considera que ser estudiante implica mucho más que asistir a un aula de clases, es también afrontar las adversidades con el mayor ímpetu:

Como dirigentes estudiantiles tenemos un gran compromiso con las universidades y el país. Debemos mantener un espíritu de lucha e irreverencia, expresar nuestras ideas para defender la Academia, asumir un liderazgo responsable, fundado en valores y principios, sabiendo que hacemos todo lo posible para mantenernos en pie de lucha, porque seguimos aquí, porque luchamos, porque podemos lograrlo.

Sobre la importancia de asumir un liderazgo con propósito señala que, aun cuando el régimen hostiga y vulnera los derechos fundamentales, la educación debe ser lo primero: “el miedo siempre estará, pero queda de parte de nosotros hacerle frente. Sabemos a qué nos enfrentamos: son armas y represión versus libros y una voz que grita libertad”.

El propósito del trabajo en red: ayudar a otros

Daniel Paparelli, estudiante de Ingeniería Civil, actual secretario de Reivindicaciones de la FCU-UCV (@paparelli_ucv), es de los que cree también en la innovación como herramienta clave para hacer frente a las nuevas formas en que se presentan los obstáculos desde que la pandemia nos impuso una nueva realidad. Como muestra de ello, recordó la más reciente iniciativa impulsada desde la FCU que permitió el retorno de más de 120 jóvenes a sus hogares en el interior del país.

Cuando [la pandemia] empezó en marzo muchos estudiantes que vivían alquilados en Caracas quedaron atrapados aquí, casi sin recursos para mantenerse. Entonces decidimos ayudarles y disponer rutas estudiantiles, sin costo para los estudiantes, a más de doce estados. ¡Recorrimos medio país regresando ucevistas a sus hogares! Se dice fácil, pero no lo fue…

Así fue como una idea que comenzó siendo un deseo personal por ayudar a los más vulnerables, se vio materializada gracias a la voluntad de un grupo de jóvenes que unieron esfuerzos en aras de lograr el bien común para el estudiantado. Jorge Barragán, estudiante del último semestre de Estudios Internacionales y actual secretario de Propaganda de la FCU-UCV (@jbarragan11), oriundo de San Cristóbal, estado Táchira, asegura que para realizar los viajes debieron buscar apoyo, principalmente de un grupo de voluntarios, también ucevistas, que se encuentran trabajando en el Hospital Clínico Universitario (HCU). También contaron con el aporte del sector privado y la voluntad del personal de Transporte UCV quienes, una vez habilitadas las rutas de la universidad nuevamente gracias al aporte privado, prestaron su colaboración para facilitar los traslados. Una vez ejecutado con éxito el primer viaje, nos recuerda Barragán: “La emoción fue gigante, ver la satisfacción de cada uno de ellos es parte del esfuerzo que se realizó. Las muestras de agradecimiento fueron enormes y eso te da energía para sacar los siguientes viajes.” [2].

Además de las gestiones que se realizaban para los viajes de regreso, mediante la campaña “Apoya a un estudiante”, con la ayuda de la Organización de Bienestar Estudiantil de la UCV (OBE), aportaron asistencia alimentaria a varios de los jóvenes que se encontraban confinados en sus residencias en Caracas. Desde la Federación de Centros Universitarios de la UCV (@fcu.ucv) han intentado continuar con la gestión pese a la pandemia. Ayudar a quienes se encuentran vulnerables siempre ha sido su norte y consideran que su labor va más allá de lo que hacían previo a esta situación. Desde el inicio se están esforzando por ser la conexión entre las autoridades y los estudiantes de cada facultad.

Es necesario seguir exigiendo nuestros derechos porque razones nos sobran, que nadie diga que hoy en Venezuela se vive bien, ni que la crisis es importada. La crisis es producto de un modelo comunista que fracasó […] Reinventarnos y buscar nuevas formas de protesta pacífica siempre será nuestro norte. (Daniel Paparelli, secretario de Reivindicaciones FCU-UCV)

La voluntad de hacer las cosas

La articulación de los esfuerzos pasa por el reconocimiento del otro como individuo, igual de importante que nosotros, y por entender que la unidad es la base sobre la cual podremos estructurar nuestros esfuerzos compartidos y transformarlos en el cambio que queremos ver en nuestras comunidades.

Sobre este punto el joven estudiante Josmar Oliveros, presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Química y Geoquímica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (@josmaroliveros), también compartió en una entrevista para la revista SIC, una experiencia reciente que ha tenido lugar durante su gestión como representante estudiantil:

Nosotros en la Escuela de Química, estuvimos largo tiempo sin laboratorios y nos organizamos, articulamos esfuerzos junto a profesores y autoridades, también con egresados y extendimos el llamado a todas las personas que quisieran sumarse y nosotros mismos logramos reestablecer el funcionamiento de nuestros laboratorios.

Previamente, la representación estudiantil organizada, haciendo uso de las instancias pertinentes y tras presentar la denuncia en reiteradas ocasiones a las autoridades competentes, quienes se excusaban en la falta de recursos para no responder a las demandas del estudiantado, tuvo que sortearse entre una serie de obstáculos que los alejaban drásticamente de su objetivo. Pese a la negativa, los jóvenes líderes no desistieron y hoy, afortunadamente, suman un total de siete espacios recuperados más uno que aún está en proceso de reconstrucción. Los laboratorios están totalmente nuevos y acondicionados para beneficiar a un total de ocho materias prácticas de las distintas escuelas científicas de la UCV.

Las discusiones con las autoridades para llegar a un acuerdo fue un proceso muy arduo, duramos casi dos años y medio sin laboratorios, pero gracias a la constancia y la lucha organizada pudimos lograrlo. Así fue como nos organizamos, tuvimos la voluntad de hacer las cosas y lo logramos. Nos mueve el sentido de pertenencia, las ganas de salir adelante y favorecer los espacios de nuestra universidad.

Lo que hoy se considera como uno de los logros más significativos que ha tenido la comunidad universitaria en los últimos años, en relación a mejoras de sus instalaciones físicas, es sin duda un ejemplo de resiliencia, eso que el venezolano ha tenido que desarrollar para hacer frente al fenómeno de la incertidumbre y, ahora, la pandemia.

Alzar la voz por los que no pueden manifestarse

Cuando le preguntamos a nuestros jóvenes líderes sobre la importancia de preservar nuestros espacios de participación ante la presencia de un régimen totalitario y la ausencia de un liderazgo político opositor que pueda contrarrestarle, Miguel Barone, actual secretario de Asuntos Nacionales de la FCU-UCV (@miguelbarone) y coordinador nacional de la plataforma juvenil Gritemos con brío (@gritemosconbriove), plantea la importancia de brindar una respuesta firme e “irreverente” de cara al país:

Cada vez que un joven se levanta, tenemos la capacidad de levantar a diez más; pero cada vez que un joven, un estudiante venezolano calla y permite arbitrariedades, pues, diez más lo van a permitir […] La idea es que nosotros podamos llamar la atención de la sociedad civil en general y, por supuesto, invitarles a que se levanten con nosotros en contra de la tiranía y del régimen opresor.

El primero de ellos debe seguir siendo la universidad, en defensa del derecho a la educación, la libertad académica y la autonomía universitaria. Las universidades como garantía del encuentro plural y democrático. También encontramos en la denuncia un elemento vital para el ejercicio de la participación ciudadana: “Nosotros como representantes estudiantiles, como futuros dirigentes políticos del país, tenemos una responsabilidad importantísima: levantar la voz por los que no pueden hablar, por los que no pueden manifestarse.”

A propósito de la importancia que tienen los espacios de denuncia, Barone recordó su más reciente experiencia en Puerto Príncipe (Haití), el pasado mes de marzo, días previos al anuncio oficial de la cuarentena en Venezuela, donde pudo representar al Movimiento Estudiantil en el marco del 175° periodo de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y exponer, junto a otras organizaciones defensoras de los derechos educativos, la situación actual de las universidades autónomas venezolanas. El movimiento estudiantil venezolano ha sido “víctima de una política de criminalización” por parte del Estado, sostuvo ante la CIDH el joven estudiante de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la UCV. [3]

Esa voz que pudimos alzar allí, en un espacio de incidencia internacional tan importante como la CIDH, es uno de esos espacios donde tenemos que reivindicar nuestra participación, entendiendo que allá afuera tenemos una comunidad internacional con cientos de países atentos a lo que ocurre en Venezuela dispuestos a denunciar las injusticas del régimen en todas las instancias que sean necesarias.

Hoy cuando el desgane y la apatía son nuestros principales enemigos, articular esfuerzos para levantar a nuestros hermanos venezolanos que se mantienen sesgados por el velo de la antipolítica y la indiferencia debe ser la prioridad: informando, denunciando, trabajando desde nuestras comunidades con lo que somos y tenemos.

Nuestra juventud es un ejemplo más de que la salida a esta grave situación que vivimos pasa por una articulación no solo de la sociedad civil, sino también de sus actores políticos a quienes tenemos todos la responsabilidad de fiscalizar y exigir el cumplimiento de su deber. Debemos seguir alzando nuestras voces, porque si algo intimida al régimen es la acción de aquellos que con su verbo logran movilizar a decenas, cientos y miles de personas para continuar de pie, defendiendo sus trincheras, sobre todo en el terreno de la verdad y las ideas.

Con la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, sigamos articulando esfuerzos para hacerle entender a la ciudadanía que es necesario una unidad, no solamente política, sino también de pensamiento e ideales que nos permita recuperar la cultura democrática en Venezuela. Desde la revista SIC extendemos un reconocimiento sincero a la generación de jóvenes líderes que siguen creyendo que la meta es Venezuela.

En sus acciones de hoy tenemos puesta la esperanza del liderazgo político del mañana. No se detengan.

Notas

[1] AGUILAR, D. (2019) “La universidad venezolana: ¡libre y por siempre autónoma!”. En: revista SIC septiembre-octubre. P 297-299.

[2] GALÍNDEZ, G. (2020) “La iniciativa que impulsa el retorno de los universitarios varados en Caracas”. El Diario. 01 junio En: https://eldiario.com/2020/06/01/la-iniciativa-que-impulsa-el-retorno-de-los-universitarios-varados-en-caracas/

[3] MELÉNDEZ, J. (2020) “Denuncian en sesión de CIDH política de criminalización del Estado hacia los estudiantes”. Noticiero digital. 09 marzo 2020. En: https://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=148524

Daniela Paola Aguilar es Internacionalista egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), actualmente es jefa de redacción de la Revista SIC del Centro Gumilla.

Fuente: Revista SIC

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