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Desde Chile llegan noticias que ratifican la posición que hemos sostenido en estas barras atinente a la manera como deberá afrontarse hacia el futuro la situación venezolana, si queremos que la misma se resuelva.

El señor Canciller del país austral ha afirmado que es menester que se produzca una confluencia de posiciones –interna y externamente- que ello lo faciliten.

En lo interno, a los ojos de quienes promueven la salida democrática de nuestro país desde los países amigos, es casi que inadmisible que siga existiendo entre nosotros la dualidad de posiciones que se observa en la dirigencia, la cual confunde no solo a esos actores sino también a nuestros connacionales.

La dicotomía existente entre quienes solo promueven el R2P por una parte y los que prefieren cualquier otro tipo de medidas internas para resolver nuestro conflicto resulta insostenible.

La normativa es muy clara, el R2P depende de la comunidad internacional, no es una decisión interna venezolana. O la acuerda el Consejo de Seguridad de la ONU, o lo decide por sobre este la Asamblea General. Esas son las salidas legalmente posibles. La acción unilateral, no solo contraría el espíritu de la institución, sino que adicionalmente carece de promotores.

Respecto de ese mecanismo, por una parte sabemos cómo están los números para aplicarlo y por la otra ya se nos ha hecho saber que –por el momento- no existe voluntad política para implementarlo. Así las cosas, queda entonces a nuestra dirigencia consensuar una estrategia que permita avanzar efectivamente en nuestra solución, no hay de otra.

Si resulta entonces en un imposible que los conductores que se oponen al actuar político del madurismo acuerden una estrategia y procedan a ejecutarla con las correcciones que corresponda –lo que puede implicar inclusive deslindes expresos- los venezolanos debemos comprender que nuestra tragedia continuará, hasta que quienes resultaron incapaces para hacerlo sean sustituidos,  por lo que de ser ello así,  seguiremos en esta espiral de presos, muertos y exilios que a buena parte de nuestros hogares afecta.

Por lo que se refiere al frente externo, la elección norteamericana que se hará efectiva el próximo 20 de enero, seguramente permitirá también que los actores internacionales unifiquen criterios respecto de la manera de solventar nuestra situación, eligiendo ellos –que son quienes pueden hacerlo- las medidas aplicables para facilitar nuestra transición. Así será posible ver una posición unificada de los Estados Unidos, el Grupo de Lima, el de Contacto y la Unión Europea –entre otros actores-  lo que fortalecerá la posición de quienes aspiramos el retorno de la democracia a nuestro país.

Los venezolanos debemos comprender que nuestros aliados internacionales tienen graves problemas económicos derivados de la crisis originada por el COVID-19 y que ellos tomaran -en función de sus intereses nacionales y no necesariamente los nuestros- las decisiones que crean conducentes. Nos corresponde con nuestras acciones, facilitar las de ellos.

Según la manera como internamente nuestra dirigencia resuelva sus diferencias los líderes internacionales que nos acompañan resolverán lo conducente.

Gonzalo Oliveros es abogado, fue designado magistrado del Tribunal Supremo de Justicia en julio de 2017. Actualmente se encuentra refugiado en Colombia.

Fuente: Miami Mundo

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